
La articulación de la rodilla es la más grande y compleja del cuerpo debido a la cantidad de estructuras internas que la componen: huesos, cartílagos, ligamentos y líquidos. Su función principal es dar estabilidad y movilidad (flexión-extensión) a la pierna. Y queramos o no, es una de las partes del cuerpo más propensa a lesionarse o a tener algún tipo de dolor o problema relacionado con la fascia.
Además de las articulaciones, la rodilla se mueve gracias a los músculos y tendones de las piernas. Las rodillas permiten que las piernas puedan doblarse y enderezarse, por lo que si alguno de sus componentes se lastiman, además de causar dolor, se pueden tener problemas para andar, correr, subir escaleras, agacharse o hacer cualquier movimiento que implique la movilidad de la pierna y estabilidad del cuerpo.
Algunas de los problemas de las rodillas, como los causados por un accidente, ya sea una lesión, golpe o caída no se pueden prevenir a no ser que se lleven protecciones especiales en las rodillas. (¡Ojo! a los patinadores, esquiadores y jugadores con riesgo de caída). Sin embargo, muchos problemas de las rodillas pueden prevenirse si se toman algunas precauciones:

Sí. Efectivamente, si cuidamos nuestra dieta diaria (!ojo! no confundamos con adelgazar), introduciendo alimentos naturales y funcionales (o súper alimentos como se les llama ahora) que ayuden a fortalecer nuestro sistema inmunológico, tendremos una batalla ganada para prevenir infecciones respiratorias, resfriados y otros problemas típicos del invierno.
Para ello, en vuestra lista de la compra semanal no os olvidéis de incluir:

Existe una nomenclatura para distinguir las distintas clases de té en función de su calidad y formato de venta. Veamos:

Algunas de las falsas creencias más extendidas tienen que ver con la alimentación. «Se habla de que determinados alimentos o recetas pueden ayudar a aliviarte o incluso curarte. Pero lo único que vale es que un profesional sanitario experto prescriba la mejor dieta a seguir en función del historial y los síntomas de cada uno», subraya. Por ello, «lo fundamental es establecer una relación fluida y estrecha entre el médico y el paciente desde el principio, que permita hacer un seguimiento cercano de su enfermedad y escoger la mejor opción de tratamiento», explica.

Su característico color amarillo es debido a su riqueza en betacaroteno (provitamina A), o que es lo mismo, pigmentos naturales liposolubles de colores vivos, amarillentos y rojizos, mediante los que el hígado y el intestino delgado son capaces de generar vitamina A, nutriente esencial para nuestro organismo.