El cachemir o cashmere es uno de los materiales más costosos del mercado textil, con él se confeccionan bufandas y suéteres de alta calidad, entre otras prendas clásicas del armario.

Se puede encontrar solo o mezclado con seda o con lino, pero para reconocer un buen cashmere hay que fijarse que tenga consistencia, en vez de que sea débil en su forma.

El cashmere es obtenido de las fibras del pelo de las cabras de raza del

 mismo nombre que residen principalmente en Mongolia. Este tejido es de textura fina y al mismo tiempo fuerte, ligera y suave. Es un material más cálido que el obtenido de la lana de ovejas.

Los expertos dicen que el coeficiente de aislamiento del cashmere es ocho veces mayor que el de la lana normal, por lo que en estos días de frío intenso, es un tejido ideal para protegerse de las bajas temperaturas.

El color natural del cashmere varía entre los tonos grises, marrones y blancos. Para poder trabajar estas fibras se deben someter primero a lo que llaman en inglés «dehairing», que es un proceso mediante el cual se separan las fibras ásperas de las finas para obtener el verdadero cashmere que se usará en la fabricación de hilos, telas y prendas.

A la hora de comprar una prenda de cashmere, es importante que os fijéis en los hilos usados en la confección (normalmente viene indicado en inglés «yarn of 1,2,3 or more ply). El más usado es el hilo de dos cabos, (yarn of 2 ply) porque al tratarse de un hilado doble, resulta más resistente y uniforme.

En un hilado doble hay menor torsión y su fragilidad disminuye. Aumentar a tres o más cabos no tiene mayor ventaja técnica respeto del hilado de dos cabos, usándose solamente para aumentar el grosor de la prenda y por tanto para incrementar su esponjosidad y fundamentalmente su protección del frío (y su precio, claro).

 Hace unos años, el cashmere estaba solamente al alcance de muy pocos, pero cada vez más se pueden encontrar prendas de este tejido por un precios más asequibles (a partir de unos 50 euros).

Os recomiendo que aprovechéis las rebajas para haceros con alguna prenda de cashmere para vuestro fondo de armario. Un suéter, cardigan o un chaleco de cashmere puede ser combinado con camisas, vestidos, etc, y si lo tratáis debidamente con cuidado, lavándolo en agua fría a mano con un jabón para prendas delicadas, os puede durar muchísimos años….

 

.…es una inversión a largo plazo de la que,  seguro que no os arrepentiréis…

Besos desde  mi blog!!!!