El nerolí o flor de azahar es uno de los nombres que se le atribuyen al aceite esencial que se extrae de la flor del naranjo amargo. De este mismo árbol (Citrus aurautium) también se obtienen otros dos aceites esenciales, usados en cosmética y aromaterapia: el aceite de naranja extraído de la fruta y/o cáscara de la misma, y el aceite extraído de las hojas de naranjo, o petitgrain (como se conoce en Francia).
Durante muchos años el aceite de nerolí ha sido utilizado por sus virtudes aromáticas y terapéuticas. El origen del nerolí viene dado por la Duquesa de Neroli (un pequeño pueblecito italiano) que usaba este aceite esencial para perfumar sus guantes, llegando a crear una tendencia de moda en el Siglo XVII.
Tradicionalmente, la flor de naranjo (flor de azahar o neroli) simboliza la pureza, por lo que se ha utilizado durante décadas (sobre todo en los pueblos del Mediterráneo) para componer el ramo de las novias, ya que además de su simbología, el aroma de la flor de naranjo les ejercía un poder calmante que ayudaba a aliviar la tensión nerviosa del día del enlace matrimonial.
El aceite esencial de la flor de azahar o nerolí es un aceite muy difícil de extraer (para obtener un kilo de aceite de flor de azahar, se necesitan a cerca de mil kilos o que es lo mismo, una tonelada de flores) cosa que encarece mucho su precio, ya que además requiere una óptima naturaleza de las flores para que el aceite sea de calidad.




