Lecitina es el nombre común para un determinado tipo de fosfolípidos, aunque técnicamente se denomina fosfatidilcolina. La lecitina es una mezcla compleja de grasas y ácidos grasos esenciales, fósforo y dos vitaminas del grupo B: la colina y el inositol.

La colina y el inositol son unos compuestos del grupo de la vitamina B, aunque a veces no se consideran unas auténticas vitaminas ya que el cuerpo puede sintetizarlas por si mismo.

La colina se emplea para mejorar las funciones cognitivas (memoria, atención, razonamiento, lenguaje, etc,,), así como para combatir la demencia senil y otras enfermedades degenerativas del cerebro ya que es un precursor de la acetilcolina, neurotransmisor que se relaciona con el aprendizaje y la formación de la memoria. Se considera que la deficiencia de acetilcolina en el cerebro es, en parte, responsable de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

El inositol se necesita para la formación correcta de las membranas celulares. Éste trabaja en conjunto y de manera íntima con la colina. A pesar que el inositol no es un nutriente esencial en nuestra dieta, su consumo implica ciertos beneficios en nuestro organismo (especialmente en ciertos

 desórdenes hepáticos, diabetes y depresión)

La lecitina está presente de forma natural en nuestro cuerpo. Es un compuesto graso que tiene gran valor por su acción sobre los lípidos de nuestro organismo, especialmente en la sangre. Está presente en todas las células y es esencial para la estructura de los tejidos nerviosos y para el buen funcionamiento de las glándulas. Se fabrica en el hígado, pasa al intestino y se absorbe por la sangre

La palabra lecitina viene del griego legikos, que significa «yema de huevo», debido a que fue aislada de la yema de huevo por Maurice Gobley en el año 1850.

Cuando Maurice Gobley aisló la lecitina de la yema de huevo, la consideró como la substancia que era capaz de mezclar el aceite con el agua gracias a sus propiedades emulsionantes. (Emulsionar quiere decir tener capacidad para mezclar de manera homogénea dos substancias que por sí solas no podrían mezclarse, como el agua y el aceite)

Estas propiedades de la lecitina las ha aprovechado la industria de la alimentación. De ahí que aparezca en muchas fórmulas de productos como el chocolate, helados, caramelos, pasteles etc. También se utiliza, en los alimentos, como un estabilizante y como un antioxidante.

Pero volviendo al tema principal: la Lecitina de soja se obtiene a partir del aceite extraído de los granos de soja. Su aspecto es granuloso y de color amarillo oscuro. Habitualmente se comercializa en forma de granulado aunque también la hay en cápsulas o comprimidos. Es importante verificar que la soja de la que proceda la lecitina no haya sido modificada genéticamente.

La lecitina de soja posee interesantes propiedades nutritivas y terapéuticas. Es un gran aliado de la salud del corazón. Tiene enormes beneficios para la salud de las arterias, pues regula la tasa de colesterol en sangre y reduce el riesgo de su acumulación sobre las paredes arteriales. La lecitina forma parte también de la estructura de la pared de las células y aporta un antioxidante importante: la

vitamina E y el fósforo (indicado para mejorar el rendimiento intelectual y la capacidad de memoria)

La Lecitina de soja, en términos generales, no ha reportado efectos secundarios importantes, pero si se consume en altas cantidades, puede ocasionar dolor abdominal, diarreas o náuseas.

Además se debe tener en cuenta que no hay estudios que determinen, si a una alta cantidad la lecitina de soja puede ocasionar efectos secundarios en embarazadas, niños, personas con problemas hepáticos o renales, por lo que antes de consumirla es mejor consultar a un especialista.

 

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