La piel también necesita su renovación en primavera. La piel se regenera naturalmente cada 30 ó 35 días aproximadamente. Para tener una piel saludable es imprescindible acostumbrarse a exfoliarla regularmente.  A través de ello, se eliminan las células muertas, se activa la circulación, se suaviza la piel y lo más importante se promueve la renovación de células nuevas, fortaleciendo la piel, proveyéndola de elasticidad y contribuyendo a que las cicatrices y marcas se minimicen o desaparezcan.

Mi propuesta para hoy son unos remedios tradicionales para que consigáis una piel «perfecta». En el mercado, existen cientos de cremas y lociones que sirven para exfoliar la piel del rostro y el resto del cuerpo, pero de ello ya hablaré otro día.

Mi primera propuesta son las esponjas vegetales, o Luffas   (que podéis comprar en cualquier perfumería).  Las luffas,  con sus fibras naturales, se convierten en esponjas de baño, a la vez que  permiten exfoliar la piel en la ducha, simplemente humedeciéndolas con un poco agua y jabón o gel de ducha. (Este es uno de mis «trucos habituales» para mantener mi piel sana y tersa). Tampoco conviene abusar mucho de ellas ya que pueden irritar la piel. Con una vez por semana es suficiente para obtener el resultado deseado:  una piel impecable.

Mi segunda propuesta es una crema exfoliante casera a base de yogur y sal, ideal para ser aplicada en la cara y en el cuello.

Hacer esta crema exfoliante es muy fácil, se debe mezclar un yogur con una cucharada de sal gorda marina. Se  aplica por la cara (y cuerpo) con un ligero masaje circular. La sal actuará puliendo vuestra piel, eliminando las células muertas, para así dar paso a una piel «renovada».

Mi tercera propuesta es una loción casera para el resto del cuerpo, hecha a base de aceite de oliva (150 ó 200 cc), medio limón exprimido y dos cucharaditas de azúcar moreno. Esta combinación es un auténtico regalo para la piel.  Se mezclan todos los ingredientes y se extiende el resultado  por todo el cuerpo mediante un masaje circular, presionando un poco para que el azúcar haga su efecto (arrastrar las células muertas). Para los más atrevidos, podéis dejarla actuar un rato (unos cinco minutos) para aprovechar todas las cualidades hidratantes y nutritivas del aceite.

Todas estas mascarillas o exfoliantes naturales deben enjuagarse con abundante agua (no muy caliente). Por último, la frecuencia de aplicación de «recetas de la abuela» dependerá de tu vuestro tipo de piel y la condición en que la tengáis.

Los que tengáis la piel grasa y fuerte podéis  usar la «luffa» vegetal un par de veces a la semana, mientras que si vuestra  piel es seca es preferible optar por las mascarillas de yogur y sal para el rostro mientras que la mascarilla exfoliante de aceite, limón y azúcar es mejor para el resto del cuerpo. (Una vez por semana o cada quince días es suficiente).

 ¿ Tenéis alguna receta casera que queráis compartir conmigo y con el resto de los lectores? ¿Queréis que mi blog hable de algún tema en concreto? Os animo a través de mi blog de expresar vuestras dudas, comentarios o sugerencias que os puedan surgir……