Hoy quiero hablar de una de las delicias de la primavera: LOS GUISANTES FRESCOS.

Los guisantes frescos son exquisitos, no sólo por su fino sabor, sino también por su alto valor nutritivo. Su mejor temporada va de abril a mayo.

Son las semillas comestibles que se encuentran dentro de las vainas de una planta que se cultiva para su producción. Están englobadas dentro del grupo de las leguminosas.

Lo ideal es consumir los guisantes tiernos, recién desenvainados y cocidos al vapor o ligeramente hervidos, para que no pierdan parte de sus propiedades nutritivas por la cocción.  La variedad «tirabeque» se pueden consumir con las propias vainas, debido a su gran ternura. Se pueden comer solos, con arroz, jamón, en puré, crema, etc…  Los guisantes y las habas son las únicas leguminosas que se pueden consumir crudas cuando se recolectan sus semillas frescas (aunque de esta manera pueden ser un poco indigestas).

Cada 100 gramos de guisantes contienen: 93 calorías, 15 gramos de hidratos de carbono, 6 gramos de proteínas, 6 gramos de fibra, vitaminas del grupo B y A, potasio, magnesio y fósforo entre otros minerales.

Por su bajo contenido calórico y alto en fibra son muy interesantes en dietas de adelgazamiento, a la vez que su alto contenido en proteínas son muy adecuadas para aquellas personas que siguen dietas vegetarianas.

¿Y vosotros? ¿Cómo cocináis los guisantes frescos? Estaré encantadade leer vuestros comentarios!!

Besos desde mi blog!!!