En España es costumbre recibir el año comiendo doce uvas, siguiendo el ritmo de las doce campanadas del reloj, ¿pero? ¿quién de vosotros no empieza el año de esta manera? Pues, nosotros mismos.

En nuestra casa y durante muchos años, en lugar de tomar las uvas, hemos comido las “Aceitunas de la Suerte”. Somos diferentes hasta en esto. Año tras año, mi padre explicaba la historia sobre el origen de la tradición de las «Uvas de la Suerte«, y para llevar la contraria a los “rituales consumistas”, creó su propia tradición para el Año Nuevo: tomar doce aceitunas (sin hueso) siguiendo el ritmo de las doce campanadas, ¿porqué no?

Según él, para atraer la fortuna hace falta algo más que doce uvas. Se necesita el trabajo de uno mismo para conseguir sus propósitos y saber aprovecharlo. Entonces da igual comer uvas, aceitunas o avellanas…. Para atraer la suerte propia “todo vale”, si uno mismo pone empeño en ello.

(Para los que no conozcan la historia de las “Uvas de la Suerte”, la nochevieja del año 1909, los viticultores españoles cosecharon tal cantidad de uvas ese año que, en un esfuerzo desesperado de imaginación, para desembarazarse de los excedentes, decidieron repartirlo gratis entre el pueblo, con el pretexto que su consumo en Nochevieja traería fortuna. Sabiéndonos tan supersticiosos y para no caer en la mala suerte, esta tradición se ha seguido celebrando hasta hoy).

En cuanto a las «Lentejas de la Suerte», las descubrimos hace unos años en un fin de año que pasamos en Sicilia. En Italia y algunos otros países tanto europeos como sudamericanos, es tradición comer un plato de lentejas estofadas, justo después de las campanadas de media noche. De esa manera se aseguran prosperidad y fortuna para el año entrante.

Creyendo o no en la supersticiones, las uvas, las aceitunas y las lentejas, son unos excelentes nutrientes, por lo que no se pierde nada empezando el año comiendo alguno de ellos.

Las uvas contienen múltiples nutrientes: vitaminas  C, E, B1, B2 y B3, minerales (calcio, magnesio, fósforo, potasio, sodio y trazas de hierro). Tienen propiedades antioxidantes, depurativas y desintoxicantes. (Ya les volveré a dedicar un post).

En cuanto a las lentejas, son ricas en minerales (selenio, zinc y sobre todo hierro), vitaminas del grupo B, y proteínas vegetales. (Comiendo lentejas con un poco de patatas o arroz, se consigue tomar todos los aminoácidos esenciales necesarios en la dieta).

Por último, las  aceitunas también tienen un gran poder nutritivo. Contienen gran cantidad de minerales (calcio, potasio, hierro, fósforo, magnesio y yodo), vitaminas del grupo B, C y provitamina A. Debido a su alto contenido en sodio, las personas con problemas de  hipertensión deben tomarlas con moderación.

¿Y vosotros? ¿Tomáis las “Uvas de la Suerte”? ¿O sois de los que empezáis el año con lentejas? ¿O no tomáis nada? ¿Seguís alguna otra tradición para atraer la suerte y la fortuna en el Año Nuevo? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog