Captura de pantalla 2014-11-20 a la(s) 08.03.32Hoy se cumplen 25 años desde que el mundo prometiera a los niños que haríamos todo lo posible para proteger y promover sus derechos a sobrevivir y prosperar, a aprender y crecer, para que se hagan oír y alcancen su pleno potencial.

A pesar de los avances generales, la situación de muchos niños ha empeorado aún más.  Antiguas y nuevas dificultades se han combinado para privar a muchos pequeños de sus derechos y de los beneficios del desarrollo.

Hay mucho que celebrar en este 25º aniversario del día Universal del Niño: desde la disminución de la mortalidad infantil al aumento de la escolarización. Pero este hito histórico también debe servir como un recordatorio urgente de que aún queda mucho por hacer.

Son demasiados los niños que todavía no gozan plenamente de sus derechos al igual que otros…..

Los niños deben gozar de unos principios básicos que no siempre se cumplen. Sin ir más lejos en España, en algún casos, la maldita crisis y su situación de pobreza extrema en algunas familias ha dado paso a que haya niños que no puedan vivir con sus familias como deberían.

Más de 15.000 niños entran en régimen de acogimiento en algún centro tutelado de menores cada año en nuestro país. De éstos, alrededor del 30% lo hace en familias de acogida.

Sí, el acogimiento familiar  todavía es un recurso poco conocido, pero no por eso es muy gratificante. Reconozco que no siempre es una tarea fácil, ya que hacerse cargo de un menor trae consigo muchas responsabilidades y consecuencias. Pero os aseguro que puede llegar a ser muy gratificante. Los niños siempre son sinónimo de amor, y su inocencia, bondad e ingenuidad infantil pueden alegrar nuestro día a día, mucho, muchísimo. El amor de un niño no tiene precio.

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Matrimonios, familias monoparentales, mujeres y hombres, jóvenes y más mayores y una posición socioeconómica no establecida. Cualquier familia que lo desee puede solicitar el acogimiento.

 El acogimiento familiar es un recurso que evita la institucionalización de niños cuyos padres, por circunstancias personales o sociales, no pueden hacerse cargo de ellos, de forma temporal o permanente. Sí, habéis leído bien: permanentemente. (Quizá algunas familias que están en las largas listas para adoptar un niño, el acogimiento de un niño en su hogar pueda ser una fuente de alegría para ellos y para un niño. Y quién sabe…)

Si os apetece saber más sobre acogimiento familiar y tipos de acogida, soporte o ayuda, podéis visitar la página de ASEAF.

Solo puedo decir que la experiencia es muy, muy gratificante, y a pesar de que el niño a veces debe volver con sus padres biológicos, (aunque no es el caso habitual), el vínculo que se establece con ese niño es para toda la vida. ¡Realmente vale la pena vivirlo!

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El amor incondicional es así. Es el amor que se da sin esperar recibir nada a cambio. Es el amor que nos llama a hacer brillar nuestra luz, aun cuando nadie nos esté observando…

Mi frase elegida para reflexionar hoy es la siguiente: “Todos hemos sido niños alguna vez. Y todos deseamos por igual el bienestar de nuestros niños, que siempre ha sido y seguirá siendo el anhelo más universal de la humanidad”.

¿Y vosotros? ¿Qué opináis sobre el tema? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!!

Besos desde mi blog!!