picada1Queramos o no, las picaduras de insectos, y sus reacciones alérgicas entre los niños, aumentan en verano. La palma se la llevarían los mosquitos, seguidos de las avispas, abejas o algún tipo de moscas.

Por no hablar de las medusas (aunque estas no son insectos), tan frecuentes en el mar, aunque éstas últimas, no pican, sino que al rozar su cuerpo con la piel, desprenden unas sustancias urticantes de mayor o menor envergadura. Pero no todo el mundo reacciona positivamente igual a ellos.

En España, el 3% de la población tiene riesgo de padecer una reacción sistémica por una picadura de este tipo de insectos, según datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Asma y Alergia Pediátrica (SEICAP).

Según la SEICAP, es aconsejable que los niños con alergia a estos insectos, extremen la precaución en lugares al aire libre.  “Es preferible evitar lugares con mucha vegetación y aguas estancadas, donde este tipo de insectos son más abundantes, sobre todo al atardecer, que es cuando tienen mayor actividad, y si es posible, no andar descalzos sobre el césped, no realizar comidas en el campo al aire libre y no utilizar ropas de colores llamativos, ni perfumes, para no atraer a los insectos”, indica el doctor Juan Carlos Cerdá, miembro del Grupo de Trabajo de Educación Sanitaria de la SEICAP. Además, advierte, “es importante acudir de inmediato a un pediatra alergólogo en caso de reacción generalizada”.

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Una de las reacciones alérgicas a picaduras más habituales es al veneno de himenópteros (avispas o abejas). “Aparecen rápidamente, a los pocos minutos después de la picadura y pueden ser de dos tipos, locales y sistémicas o generalizadas”, comenta el doctor Cerdá.

Las locales se manifiestan con enrojecimiento, hinchazón y dolor de la zona afectada. Aunque pueden ser muy intensas, si la inflamación no sobrepasa dos articulaciones, no son peligrosas y lo único que requieren es limpieza de la zona con agua y jabón, se puede aplicar amoniaco y frío local, además de tomar por boca, antihistamínicos y corticoides. A veces estas reacciones locales intensas dependen de una gran sensibilidad de la piel del niño que se llama dermografismo y no de una reacción alérgica.

Por su parte, las reacciones sistémicas implican gravedad y síntomas más allá de la zona afectada con la aparición de urticaria generalizada con habones y mucho picor, con inflamación de los ojos y la boca, estornudos y mucosidad, lagrimeo, dificultad para tragar y respirar, mareos, bajada de tensión y pérdida de conocimiento.

Esto es lo que se conoce como reacción anafiláctica que puede ser muy peligrosa para la vida. “Si un niño sufre esta reacción hay que administrarle rápidamente adrenalina intramuscular, si se dispone de ella, además de corticoides y antihistamínicos y se debe acudir de inmediato a urgencias para valoración por el equipo médico y completar el tratamiento si fuera necesario”, explica el doctor Cerdá. “Después debe ser remitido al Servicio de Alergia Pediátrica que le corresponda, para que pueda ser estudiado”, aconseja.

La alergia al veneno de los himenópteros se desarrolla con el tiempo y es poco frecuente en los más pequeños, ya que para que ocurra hace falta ser una persona atópica, genéticamente predispuesta, y haber recibido varias picaduras de abeja o avispa para quedar sensibilizado a su veneno.

Así, una vez sensibilizado, en el siguiente mordisco o picadura es cuando aparecerán los síntomas de la alergia por lo que es importante estar pendientes de los niños, ya que a veces en ellos una picadura de avispa o abeja puede pasar desapercibida.

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Todos los niños con alergia al veneno de estos insectos “deben llevar un botiquín donde tengan adrenalina auto inyectable en pluma precargada, corticoides orales y antihistamínicos orales”, recomienda este especialista. Asimismo, “deben saber auto administrase la adrenalina si su edad  lo permite y sus padres tienen que estar adiestrados en el manejo de estos dispositivos, así como el personal de campamentos donde el niño pasa gran parte del verano».

Una vez que el pediatra alergólogo ha diagnosticado la alergia, “hay que reconocer que el mejor tratamiento es la inmunoterapia específica con el veneno de estos himenópteros”, asegura el doctor Cerdá. Sin embargo, durante la infancia no es habitual salvo en casos de reacciones graves y en pacientes de mucho riesgo.

El tratamiento, cuya duración es de entre 5 y 7 años, consigue una protección frente a nuevas picaduras durante más de 10 años. Un estudio publicado en la edición online de la revista Current Opinion in Allergy and Clinical Immunology concluye como la inmunoterapia con veneno de himenópteros “es el tratamiento estándar de oro para prevenir futuras reacciones alérgicas sistémicas tanto en niños como en adultos”.

En cuanto a los mosquitos, alrededor del 3% de la población reacciona de forma exagerada frente a la picadura de este insecto. “Aunque estas pueden provocar reacciones muy molestas e irritantes, se pueden tratar con antihistamínicos y no resultan graves, lo que sí puede ocurrir es que el niño se rasque demasiado y acabe extendiendo la infección”, asegura el doctor Cerdá.

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Sin embargo, la alergia al veneno tanto de mosquitos como de hormigas, tábanos y moscas suele ser excepcional y se encuentran muy pocos casos. Un estudio francés publicado en la edición online de la revista Archives de Pédiatrie advierte de que las manifestaciones más frecuentes debidas a picaduras de mosquitos se deben al contacto con la saliva. Además, los signos clínicos varían desde ronchas pruriginosas simples a reacciones alérgicas inmediatas y retardadas que suelen evolucionar a tolerancia.

¿Y vosotros? ¿Habéis sufrido alguna vez una picadura de avispa o abeja? ¿Conocéis a alguien que sea alérgico a las mismas? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!

Besos desde mi blog!!!