A medida que pasan los años nuestro cuerpo requiere de unos cuidados especiales para que siga funcionando adecuadamente o por el contrario, éste envejecerá más rápido de lo debido o bien podrá sufrir algún tipo de inflamación que puede llegar a ser crónica desencadenando alguna enfermedad o dolencia.

Inflamación crónica y enfermedad

Los especialistas en biología del envejecimiento han identificado una afección rara vez reconocida pero universal que contribuye en gran medida a una amplia gama de enfermedades comunes que roban la salud, desde enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer hasta artritis, depresión y enfermedad de Alzheimer o todas las enfermedades o procesos autoinmunes (desde celiaquía a tiroiditis de Hashimoto o Lupus). Esa condición es la inflamación crónica, un tipo de irritante de bajo grado que puede socavar el bienestar de prácticamente todos los sistemas corporales, pudiendo llegar a ser la causa de diversas dolencias.

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Inflamación crónica y edad

La inflamación crónica ocurre en diversos grados con el avance de la edad en todos los mamíferos, independientemente de cualquier infección existente. Los investigadores lo llaman «inflamatorio». Aunque la inflamación crónica progresa lentamente, es la causa de la mayoría de las enfermedades crónicas y representa una gran amenaza para la salud y la longevidad de individuos.

¿La inflamación crónica se puede curar?

La inflamación crónica que puede durar indefinidamente es el resultado de algún fallo del sistema inmune para cerrar completamente su respuesta a una enfermedad, o lesión. Entre los factores que lo causan, pueden estar la incapacidad del cuerpo para eliminar un agente inductor de inflamación como una bacteria u hongo; exposición a alguna sustancia extraña, como el gluten o polvo de sílice, (que el organismo no puede eliminar); o por la presencia de una condición auto-inmune como la artritis reumatoide.

Estudios recientes han identificado medidas potencialmente disponibles para minimizar la potencia de la inflamación crónica, y posiblemente incluso revertir su progresión. Las medidas no sorprenderán a las personas familiarizadas con los consejos saludables que hemos ido ofreciendo en www.vivirbienesunplacer.com durante muchos años: adoptar una dieta saludable (detalles a seguir más abajo), hacer ejercicio regularmente, evitar o reducir el exceso de peso, disfrutar de un sueño de calidad adecuado, minimizar el estrés, evitar el alcohol y no fumar.

Podríamos resumir estos consejos en un cambio en la dieta y una modificación del estilo de vida, ya que ambps pueden ser útiles para eliminar los desencadenantes de inflamación y reducir la inflamación crónica. Por otra parte, no se debe fumar, se debe evitar el alcohol y si hay sobrepeso, hay que perderlo. Lo repetimos. Lo sé, pero es importante tenerlo memorizado.

Dieta anti inflamatoria

No se puede generalizar, pero a grandes rasgos aconsejaríamos una dieta de bajo índice glucémico. Es decir, limitar el consumo de alimentos que promueven la inflamación como el azúcar, los refrescos, los carbohidratos refinados, el jarabe de maíz, agave (y demás siropes) con fructosa en una dieta.

Por otra parte se debe reducir la ingesta de grasas trans saturadas y grasas totales: algunas grasas trans saturadas y sintéticas en la dieta agravan la inflamación, mientras que las grasas poliinsaturadas omega-3 parecen ser antiinflamatorias.

Evitar o mejor eliminar todos los alimentos procesados ​​y envasados ​​que contienen grasas trans, como semillas procesadas y aceites vegetales, productos horneados (como el aceite de soya y maíz) deben reducirse de la dieta.

Se debe optar por frutas y verduras: los arándanos, las manzanas, las coles de Bruselas, el repollo, el brócoli y la coliflor, que son ricos en antioxidantes y polifenoles naturales y otros compuestos antiinflamatorios, pueden proteger contra la inflamación.

No deben faltar una ración diaria de frutos secos como nueces o almendras, ya que se asocia con una disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes.

Complementos para la dieta anti inflamatoria

Polifenoles del té verde y negro: los polifenoles del té están asociados con una reducción de la PCR en estudios clínicos en humanos.

La curcumina: un componente de la cúrcuma causa mejoras significativas en los pacientes en varias enfermedades inflamatorias, especialmente en modelos animales.

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Las pastillas no son la solución para la inflamación crónica

Omega 3 o Aceite de pescado:  la fuente más rica de ácidos grasos omega-3. Una mayor ingesta de ácidos grasos omega-3 se asocia con niveles más bajos elementos inflamatorios en el organismo

Micronutrientes: magnesio, vitamina D, vitamina E, zinc y selenio). El magnesio figura como uno de los factores dietéticos más antiinflamatorios. La vitamina D ejerce su actividad antiinflamatoria al suprimir los mediadores inflamatorios como las prostaglandinas. La vitamina E, el zinc y el selenio actúan como antioxidantes en el cuerpo.

Ejercicio físico e inflamación crónica

Puede parecer una locura, pero hacer ejercicio a diario (lo contrario de hacer reposo absoluto) es beneficioso y fundamental para evitar o disminuir la inflamación crónica

En ensayos clínicos en humanos, se muestra que el gasto de energía a través del ejercicio reduce múltiples moléculas proinflamatorias y citocinas independientemente de la pérdida de peso.

¿Y vosotros? ¿Qué os parece? Podéis dejar vuestros comentarios en la página de FACEBOOK VIVIR BIEN ES UN PLACER