Supongo que muchos de vosotros ya los conocéis, pero nunca está de más recordar algunos de los  factores que propician las quemaduras solares:

 

1.- El lugar donde nos encontramos: No es lo mismo tomar el sol en una playa del Norte deEspaña que en África. Los rayos UV se vuelven más fuertes cuanto más cerca se
está del Ecuador.

 

2.- La altitud del sitio: La intensidad de los rayos solares es mayor cuanto más alto nos situemos.

3.- La superficie del lugar: El agua puede reflejar hasta un veinticinco por ciento
las radiaciones: la arena seca de las playa cerca del diecisiete por ciento; la hierba,
el diez por ciento y la nieve en invierno alrededor del ochenta y cinco por ciento.

4.- La franja horaria en que vamos a exponernos al sol: En las horas centrales, los rayos inciden de forma perpendicular en la piel ocasionando un perjuicio mayor. (Por lo que es
recomendable no tomar el sol entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde).

 

 5.- La estación del año: El ángulo de inclinación del sol respecto a la tierra vería en cada época del año. Los rayos de Sol de verano, alto en el cielo, llegan a la tierra en un ángulo muy inclinado con respecto al horizonte y calientan el suelo mucho más que los del Sol de invierno, que inciden con un ángulo pequeño.

 La edad, el embarazo o el fototipo de piel son también aspectos a tener en cuenta cuando se va a exponer la piel al sol:

La piel de los niños posee unas características especiales que la hace más vulnerable ante el sol, ya que posee menor capacidad de protección que los adultos. Por eso necesitan un protector solar específico para ellos.

Los bebés y niños menores de tres años no deben exponerse directamente al sol ya que su piel es extremadamente delicada y sensible.  

 Las embarazadas, deben tener precaución especial ante el sol, ya que éste favorece la aparición de manchas cutáneas,  debido a que los cambios hormonales pueden afectar a la producción de melanina en la piel.

En cuanto al fototipo de piel, es recomendable recurrir a la clasificación de Fitzpatrick, todo un referente en este ámbito, ya que ordena  la piel en seis tipos según sensibilidad al enrojecimiento (eritema) y la facilidad para broncearse con el sol :

Tipo I – Siempre se quema, nunca se broncea.

Tipo II – Siempre se quema, algunas veces se broncea.

Tipo III – Se quema algunas veces, siempre se broncea.

Tipo IV – Nunca se quema, siempre se broncea.

Tipo V – Moderadamente pigmentada.

Tipo VI – Piel negra. Nunca se quema.

Por último, es aconsejable no aplicar en la piel, perfumes y colonias que contengan alcohol y/o esencias vegetales, ya que son fotosensibilizantes (pudiendo propiciar la aparición de manchas o eritemas).

¿Estáis ya preparados para la playa o montaña?

Besos desde mi blog!!!!!