La articulación de la rodilla es más grande y compleja del cuerpo, debido a la cantidad de estructuras internas que la componen: huesos, cartílagos, ligamentos y líquidos. Su función principal es dar estabilidad y movilidad (flexión-extensión) a la pierna.

Además de las articulaciones,  la rodilla se mueve gracias a los músculos  y tendones de las piernas.

Las rodillas permiten que las piernas puedan doblarse y enderezarse, por lo que si alguno de sus componentes se lastiman, además de causar dolor, se pueden tener problemas para andar, correr, subir escaleras, agacharse o hacer cualquier movimiento que implique la movilidad de la pierna y estabilidad del cuerpo.

Algunos problemas de las rodillas,  como los causados por un accidente, ya sea una lesión, golpe o caída no se pueden prevenir a no ser que se lleven protecciones especiales en las rodillas. (¡Ojo! a los patinadores, esquiadores y jugadores con riesgo de caída).  Sin embargo, muchos problemas de las rodillas pueden prevenirse si se toman algunas precauciones:

Antes de empezar el entrenamiento físico se deben realizar ejercicios de calentamiento.   Entre ellos deberían incluirse unos ejercicios de estiramiento que impliquen a los músculos del frente y parte posterior de las piernas.

Aumentar poco a poco y gradualmente la fuerza o duración de los entrenamientos físicos.

Evitar los cambios rápidos y movimientos bruscos en la intensidad de los ejercicios.

Para proteger la rodilla, es necesaria la  fuerza del músculo cuádriceps, en la cara delantera del muslo, los isquiotibiales, en la cara posterior y los gemelos, en la parte inferior y posterior de la pierna.

Para ello es necesario fortalecer los músculos de las piernas haciendo ejercicios de forma continuada, tales como caminar, subir las escaleras o usar la bicicleta estática, o la elíptica entre otros.

Mantener un peso saludable mediante una alimentación saludable. El exceso de peso aumenta la presión en las rodillas.  En vuestra dieta diaria no deben faltar productos de calidad, (fruta, verdura, legumbres, lácteos, pescado, cereales integrales, semillas y aceite de oliva virgen extra).

Se pueden tomar suplementos ricos en colágeno. Además de ayudar a la salud articular, el colágeno contribuye a fortalecer uñas y cabello y a embellecer la piel.

Por último, si tenéis un dolor en la rodilla que no cesa después de tomar algún antiinflamatorio (tipo paracetamol o ibuprofeno), debéis acudir al médico para que valore y diagnostique el daño sufrido en la rodilla.

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido algún problema con vuestras rodillas? ¿Caída? ¿Dolor? ¿Hacéis ejercicio regularmente? ¿Protegéis vuestras rodillas de los movimientos bruscos que pueden afectarle?

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