La loción tónica es parte del ritual de belleza diario de la piel. Son tres pasos: Limpiar, tonificar e hidratar.

Después de realizar una profunda limpieza facial, debemos tonificar la piel; ya que de esta manera conseguiremos, entre otras cosas,  eliminar los restos de suciedad, maquillaje y del propio jabón limpiador empleado para la limpieza. Muchas veces olvidamos o no valoramos suficiente la importancia de este segundo paso, pasando directamente a la hidratación o nutrición.

El tónico es un producto de belleza que sirve para descongestionar, refrescar y estimular la micro circulación de la piel y preparar la piel la para el tercer y último paso del ritual de belleza diario: la nutrición o hidratación (según las necesidades).

En el mercado cada vez hay una gama más amplia de tónicos adecuados a  cada una de las diferentes necesidades de la piel. Los hay refrescantes, hidratantes, calmantes, astringentes, antisépticos, etc.

Hace unos años casi todos los tónicos contenían algo de alcohol. Actualmente y  cada vez más,  las diferente marcas comerciales lo están eliminando de sus composiciones, ya que al llevar alcohol en el fondo resecan la piel a la vez que producen un efecto «efecto rebote» sobre la piel grasa, es decir, que en un primer momento parece que eliminan  la grasa de la piel, dejándola fresca y limpia durante unos instantes, pero a medio y largo  plazo lo que hacen es que la piel genere más grasa, creándose un círculo vicioso.

El tónico se aplica con un algodón, primero mediante un ligero masaje, para arrastrar las células muertas y los restos de suciedad, acabando con unos ligeros golpecitos, para estimular la micro circulación de la piel. Se deja secar durante unos instantes (no se debe enjuagar) y la piel ya estará lista para el paso final: la hidratación o nutrición.

Para aquellos que queráis probar un tónico casero, natural y efectivo para cualquier tipo de piel.  Os animo a que vosotros mismos hagáis un sencillo TONICO DE MANZANILLA. La manzanilla tiene propiedades revitalizantes y sobre todo calmantes, (ideal para pieles sensibles y quemadas por el sol.

Preparad una infusión con flores de manzanilla o camomila La dejáis reposar hasta que se enfríe, coláis el resultado en un recipiente, y lo aplicáis sobre el rostro con la ayuda de un algodón. También podéis colocarlo en un recipiente con atomizador para refrescar el rostro (ideal en verano). Como última opción podéis ir cambiando de infusión cada tres días, según vuestras preferencias… o siguiendo el consejo de vuestra herboristería.

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