Hoy quiero hablar de uno de los problemas que afecta cada vez más a  mujeres y hombres (Sí, vosotros los chicos no os libráis de los problemas en la piel): la sensibilidad cutánea.

La piel sensible es un tipo de piel, tal como la piel seca, mixta, grasa o normal (cada vez hay menos personas que se puedan englobar dentro de este apartado, ya que casi nadie tiene la piel «normal»).  Su característica principal es la hipersensibilidad cutánea ya sea  inducida (producida por algún agente externo que causa reacción o alergia en la piel) hereditaria (de nacimiento, causando muchas veces couperosis, dermatitis o piel atópica) o idiomática (piel que se irrita con facilidad por varias causas aunque ésta no sea sensible).

La piel sensible no es una enfermedad ni un castigo, es una tipo de piel que necesita de mucha más atención que cualquier otra, por lo que corrigiendo algunos actos diarios y tomando ciertas medidas podemos tratarla y evitar sus inconvenientes (rojeces, sensación  de calor, granitos, escozor, etc…)

Algunas de las medidas a tomar son:

Dieta

Se debe incluir en la dieta diaria alimentos ricos en vitaminas del grupo B y C (cereales integrales, frutas y verduras), evitar las grasas y los fritos.

Reducir al máximo el consumo de café,  excitantes y  alcohol, etc.

Evitar tomar leche de vaca (optar por la leche de soja) o bien tomar yogures o productos lácteos que no contengan lactosa.

Limpieza y tonificación

Cuando la piel está irritada y alterada se deben evitar todo tipo de jabones. Es conveniente elegir productos limpiadores sin jabon ni agentes irritantes.  La mejor opción son las leches o aguas de limpieza (especificas para pieles sensibles) aplicadas con un algodón o toallita humedecida en agua.

En cuanto a los tónicos, más de lo mismo. Prohibidos todos los que contengan alcohol o formulaciones de ácidos de frutas y ácidos químicos. A mi me gustan los que cotienen agua de Hamamelis, rosa, manzanilla, agua termal, etc.. (Mis marcas favoritas son Sisley, Clarins, Biotherm, La Roche Posay y Avene).

Hidratación y medidas preventivas

Optar por productos cosméticos específicos para este tipo de piel, aunque debemos tener en cuenta que muchos de ellos son algo grasos (y hay veces que la piel sensible no le beneficia una aportación extra de grasa). Por ese motivo hay que ser cauteloso antes de comprar algún producto para este tipo de piel.

Cuando la piel está muy irritada es mejor optar por productos calmantes y descongestionantes (mis favoritos son toda la línea Botanical Confort de Sisley, las línea para pieles intolerantes de Avene,  la crema Toleriane de La Roche Posay,  la crema antirojeces o calmante de Lierac, la crema anti-redness de Clinique, o la gama para pieles sensibles de Biotherm y  Clarins.)

Es conviente aplicar protectores solares siempre que se vaya a salir al exterior, evitando  la exposición directa al sol  y al viento.

Entorno y fuentes de calor

Se deben evitar los espacios demasiado calientes  (saunas, baños de vapor y similar),así como los espacios demasiado iluminadores por fuentes de calor indirecto (pantallas de ordenador junto a una lámpara de mesa demasiado intensa, lámparas de lectura, etc..)

El cuanto al pelo, es conveniente evitar flequillos y pelo en la cara. El rostro debe estar lo más despejado posible para que pueda «respirar».

Algunos problemas de la piel sensible son la cuperosis (pequeños capilares dilatados que enrojecen las mejillas del rostro), rosácea (inflamación de la piel causada por varios factores), dermatitis (reacción de la piel crónica ante situaciones nerviosas o estímulos físicos directos), eccemas  (brote de ronchas rojas en la piel que provoca, irritación y descamación),  alergias (respuesta con manchas, rojeces o ronchas a ciertas sustancias), pero de todo ello ya hablaré en otro post.

Ante cualquier de estos problemas es recomendable acudir a un dermatólogo para que valore la gravedad de la situación y diagnostique un tratamiento adecuado y específico para ello.

 Besos desde mi blog!!!!