El verano suele ser una época de estrés para el cabello, (sobre todo para las que lo tenemos largo), debido a que el sol, la piscina, el cloro, los lavados más frecuentes y hasta los brushings y/o planchas para el pelo, acaban debilitándolo y castigándolo profundamente.

Para evitar que el cabello sea agredido por estos factores es preciso cuidarlo y protegerlo, sobre todo de los siguientes enemigos:

Secadores, planchas o rizadores: El calor reseca la fibra del pelo, restándole brillo y favoreciendo la aparición de puntas abiertas. En los meses de calor, es  mejor evitar el brushing, planchas o demás métodos para dar forma o moldear el pelo, eligiendo otras maneras más suaves para su secado y peinado.

Si llevamos un buen y favorecedor corte escalado, podemos optar por dejar secar la melena al viento. Con el calor de estos días el cabello se seca en pocos minutos…

Productos químicos: Los tintes, permanentes o alisados emplean unos productos químicos que son muy agresivos para el pelo.

En verano además, el efecto del cloro de la piscina o la sal del agua de la playa pueden afectar al color o forma del cabello, alterándolo y maltratándolo, por lo que es conveniente usar un protector y filtro solar específico para cabellos teñidos o permanentados (si es el caso), otra opción puede ser un tratamiento reparador y protector con queratina (sin formol).

De todas maneras es preferible mantener protegido el pelo de la exposición directa del sol, usando un pañuelo, gorra,  pamela o un sombrerito de verano, que además de proteger el cabello, protegen a la cabeza de las insolaciones solares.

Los rayos solares y las temperaturas extremas afectan negativamente a la salud del cabello, haciendo que pierda brillo y color, resecándolo y volviéndolo poroso. La aplicación de una mascarilla hidratante y nutritiva dos veces por semana contribuirá a nutrirlo debidamente.

El cabello tiende a encresparse más en verano, por lo que podemos usar champús específicos para este problema. Mis favoritos son el nuevo tratamiento Frizz-Ease – Kera-Nutrición de John Frieda (champú y acondicionador).

Gracias a sus aceites naturales, son ideales para nutrir los cabellos secos y encrespados, dejándolos  sueltos, brillantes y llenos de vitalidad y energía. (Su precio es aproximadamente de nueve euros cada uno).

Otro de mis “must” en verano es el aceite Moroccanoil (ya os hablaré de él en otro post). Este aceite es un bálsamo de belleza instantánea para los medios y puntas.

No engrasa en absoluto, y le devuelve al cabello su belleza natural (aun recién lavado) sin apelmazar  ni aplastar el cabello, al revés, le aporta cuerpo, soltura y brillo instantáneamente. (Es casi milagroso..)

Por último, es importante evitar cepillar el cabello con demasiada fuerza o retorcerlo agresivamente para quitar el exceso de agua. Todos estos procesos de fricción debilitan el pelo, provocando la pérdida progresiva de la cutícula exterior que lo protege.

En definitiva, tres pequeñas claves que te ayudarán a mantener vuestro pelo en perfecto estado son:

1.- Proteger el pelo con un filtro solar.

2.- Hidratar y nutrir el cabello con una mascarilla (dos veces por semana) y cuidarlo con un champú y acondicionador adecuados.

3.- Usar un sombrero de paja (muy de moda este verano), gorra, pañuelo o similar, para proteger el pelo de los rayos del sol y evitar que pierda su color natural.

Para las que tengáis el pelo largo, este año se llevan las colas alta (de caballo), aunque os aconsejo no abusar de ellas, ya que debilitan mucho la raíz del cabello, propiciando su caída, por lo que es aconsejable que optéis por  un moño bajo (pueden quedar muy bonitos) o bien con una trenza “fofa”, siendo esta un peinado muy divertido y nada agresivo para el cabello!!

¿Y vosotras? ¿Tenéis algún truco para proteger vuestro cabello de los rayos del sol? ¿Se os estropea el cabello en verano? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog