La pandemia del coronavirus ha reforzado nuestros hábitos de higiene personal y las medidas sanitarias para evitar los contagios por contacto. El distanciamiento social ha sido una de las medidas adoptadas por casi todos los gobiernos, en tanto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha impulsado el constante lavado de manos. No obstante, esta última acción puede resultar dañina si se realiza con demasiada frecuencia.

Aliviar sequedad en las manos por gel desinfectante

Diversos especialistas han indicado que el uso abusivo de desinfectantes con alcohol genera irritaciones y picazón en la piel. El alcohol es capaz de destruir el recubrimiento lipídico del virus hasta desactivarlo, provocando resequedad en la zona. Además, elimina la capa natural de sebo que protege la piel.

Aunque eliminar el gel desinfectante de nuestras vidas no es una opción por ahora, hay formas de contrarrestar sus efectos negativos. Por ejemplo, dar preferencia al lavado de manos con agua y jabón, optar por jabones sin sulfatos, perfumes y con PH neutro, evitar el agua caliente y no friccionar nuestras manos con las toallas.

Es imprescindible utilizar cremas hidratantes de manos libres de petróleo y aceites minerales, pues no hidratan correctamente la piel sino más bien la resecan bloqueando los poros. En su lugar, debemos priorizar las cremas hidratantes ricas en glicerina, aceites vegetales como oliva, coco, almendras o rosa mosqueta, pantenol, lanolina, etc.

Restaurar la barrera cutánea

En el mercado hay una gran cantidad de lociones, cremas y mascarillas que contribuyen a restaurar la barrera cutánea, a fin de evitar la resequedad y la aparición de grietas. Con el objetivo de mantener nuestro rostro humectado, se recomienda la aplicación de cremas faciales de día para reforzar la hidratación del cutis y el uso de cremas de noche para favorecer la circulación sanguínea y la síntesis de colágeno.

También hay complejos purificantes que estimulan el sistema de defensa de la piel, eliminan las imperfecciones y disminuyen el enrojecimiento. Por si fuera poco, no desencadenan reacciones inflamatorias, lo cual es un alivio para quienes tienen un cutis delicado.

En los últimos años, también han ganado gran popularidad los super alimentos, cuyas semillas tienen propiedades beneficiosas para la piel. Super alimentos como el té verde, la cúrcuma o el açai tienen propiedades como repelentes de partículas de polvo, por lo que refuerzan la barrera protectora de la dermis.

Gestionar el estrés

El estrés es inevitable durante el actual contexto, sin embargo, es importante aprender a gestionarlo efectivamente. Este trastorno provoca desequilibrios en nuestro sistema neuroendocrino, propicia problemas inflamatorios y libera especies reactivas en el oxígeno. Estos efectos empeoran las enfermedades de la piel, pues generan más brotes de dermatitis atópica, psoriasis y acné. 

Pequeñas acciones como tomar el sol por 15 minutos al día para sintetizar vitamina D, practicar ejercicio físico y mantener una alimentación balanceada son el inicio de un cambio que se reflejará en la salud de la piel.