Con el final del verano aparecen en el mercado algunas frutas del bosque.

Yo las considero, más que una fruta, una “delicatessen”, por su exquisito y peculiar sabor, forma, color y su alto precio, debido en parte a cada vez quedan menos en el campo, y en el mercado se suelen vender en bandejitas que no superan los doscientos gramos (al menos en las grandes ciudades).

Se pueden comer solas, o en yogur, mermeladas, tartas, cremas, o bien como complemento en ensaladas, carnes o guarniciones. Son muy apreciadas en la gastronomía, por el toque de sofisticación que pueden aportar a los platos.

Las cualidades gustativas y medicinales de las frutas del bosque y especialmente de las bayas rojas, como la grosella, el mirtillo y la frambuesa, son famosas desde la Antigüedad. No sólo tienen un sabor delicioso sino que son también fuente de belleza para la piel y para la salud.

Contienen vitaminas, minerales y antioxidantes, entre los que cabe destacar las antocianinas (flavonoides) que son las que les proporcionan esos colores rojizos tan peculiares.

Algunas de las bayas silvestres más populares son:

Arándanos. Se pueden encontrar en los bosque húmedos del noroeste de España. Tienen un sabor un poco ácido, lo que los convierte en un complemento perfecto para tartas, mermelada, helado, sorbetes, etc.. Son ricos en flavonoides (antocianinas), vitamina C y hierro. Provocan una acción tónica, antiséptica y antioxidante. También tienen importantes cualidades antibacterianas: su zumo es un remedio natural contra las infecciones urinarias.

Fresas silvestres. Tienen un sabor excepcional (perfectas para tomarlas al natural). Contienen hierro, ácido fólico, ácido salicílico y Vitamina C. Poseen una acción de depurativa, diurética y laxante. Son aconsejables para el hígado y sistema nervioso.

Grosellas. Existen varios tipos de grosellas, pero las más populares son las rojas y las negras. Su característica fundamental es el alto contenido en vitamina C del que disponen, similar al de la naranja o el kiwi (aunque la grosella roja sólo tiene una cuarta parte de la vitamina C que la grosella negra). También son ricas en potasio, calcio, fósforo y hierro. Tienen propiedades digestivas, laxantes y diuréticas.

Moras. A veces se confunden con la zarzamoras. Las primeras se obtienen de un árbol (la morera), mientras que las zarzamoras se obtienen de un arbusto. Tienen un delicioso sabor.  Son ricas en vitamina C, hierro y potasio. Las moras suelen comerse al natural. ¿Quién no ha cogido alguna vez moras o zarzamoras en  el campo, comiéndoselas de camino hacia casa? De pequeña, yo lo hacía a menudo… También son muy empleadas en la cocina (tartas, mermeladas y en algunos platos salados).

Zarzamoras. Son las moras que  se obtienen de los arbustos o zarzas. Son ricas en vitaminas A, C, ácido fólico y potasio. Las hojas de las zarzas se usan en infusión por sus múltiples propiedades y virtudes medicinales. (Ya hablaré con más detalle de ello en otro post, todavía lo tengo pendiente: ¿Verdad, zarzi?)

¿Cuáles son vuestras frutas del bosque favoritas? A mi me gustas todas, aunque tengo una cierta debilidad por las grosellas, las moras y las zarzamoras (supongo son un “ancla” que me transportan a mi infancia)