Estoy casi segura que si os hablo de la amapola, sabéis que se trata de una flor roja que florece en el campo en primavera, pero no tengo muy claro que sepáis que sus semillas pueden ser beneficiosas para el organismo.

Las semillas de la amapola son un fruto negro y pequeño que se encuentran en cada una de las flores y son la forma que tiene esta planta de reproducirse.

A parte de esta función reproductora natural, la semilla de amapola se ha utilizado desde hace muchos siglos, en la medicina natural como sedante y en hechizos de fertilidad, amor, dinero o suerte.

En fitoterapia, se utilizan en épocas de estrés, nervios, espasmos, insomnio, ansiedad, etc.  ya que se las considera un sedante natural.

Se pueden tomar en infusión pero, como todos los sedantes, se debe administrar sólo cuando es absolutamente necesario y siguiendo la recomendación de un especialista en la salud, ya que no todas las semillas de amapola tienen las mismas propiedades benéficas.

Actualmente, cada vez más se pueden encontrar semillas de amapola (normalmente ya tostadas), en tiendas especializadas y herboristerías, y en algunos alimentos, sobre todo en panes, galletas o  bizcochos.

¿Habéis probado alguna vez un pan multicereales con semillas de sésamo? Está riquísimo. Las semillas de sésamo le dan un toque especial, un tanto dulzón y peculiar…

¿Y vosotros? ¿Conocíais las propiedades de las semillas de sésamo? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog