Verdes, rojos, morados y amarillos, grandes, medianos, pequeños, dulces, picantes…. Hay pimientos de diversos colores, sabores y tamaños…

Los pimientos en general, son una muy buena fuente de vitamina C y vitamina A. También contienen en cantidades moderadas, calcio, hierro, fósforo, magnesio y sodio.

Los pimientos, usados habitualmente en la cocina, y que tienen reconocidas propiedades estimulantes del apetito, también poseen otros efectos beneficiosos:

Son un tónico excelente,

Ayudan a neutralizar la acidez gástrica,

Contribuyen  a activar el funcionamiento del hígado y la vesícula biliar,

Benéficos en las enfermedades reumáticas, la artritis y gota.

Pero eso  no es todo, gracias a su contenido en capsaicina (responsable de su sabor picante), ejerce un ligero efecto analgésico y antiinflamatorio. La capsaicina además es capaz de reducir los niveles de adipositos, células que forman el tejido adiposo o graso. (La capsaicina se pueden encontrar como suplemento dietético destinado a la pérdida de peso, en algunas tiendas dietéticas y de régimen).

Volviendo al tema principal, es recomendable tomar los pimientos asados y sin piel, ya que ésta puede resultar indigesta en personas con el estómago delicado.

Las semillas del pimiento y sus membranas pueden presentar sabor amargo por lo que también es preferible retirarlas.

Un modo curioso y muy delicioso de utilizar los pimientos verdes, es preparando con ellos una mermelada, que puede servir para acompañar algunos platos de carne o tablas de quesos. Está riquísimo!!!

¿Y vosotros? ¿Soléis utilizar los pimientos en la cocina? ¿Cuál es vuestro plato favorito en el que estén incluidos? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en  mi blog