El polen está compuesto por granos diminutos que están contenidos en la parte masculina de las flores y que recogen las abejas y depositan en la entrada de la colmena. El polen contiene proteínas (casi todos los aminoácidos esenciales), y es fuente conocida de vitaminas, minerales e hidratos de carbono.

El polen se usa como tónico revitalizante, ya que contiene un complejo de nutrientes  (entre los que se encuentran azúcares de rápida asimilación) que aportan energía inmediata al organismo.

Es supernutritivo, ya que contiene proteínas de alto valor biológico y aminoácidos libres, potasio, calcio, magnesio, silicio y vitaminas del complejo B.

El polen, también es un excelente antioxidante, gracias a su contenido en vitaminas C, E y betacarotenos, así como en el flavonoides quercetina.

Por sus múltiples virtudes, el polen es un excelente aliado en astenia, cansancio, apatía, agotamiento físico, irritabilidad, ansiedad y nerviosismo.

Ayuda a recuperarse en casos de anemia o debilidad.

Ayuda a recuperar el apetito en personas convalecientes.

Aumenta la resistencia ante las enfermedades.

Refuerza la memoria. (ideal para niños en épocas de éxamenes)

Se recomienda ante la apatía sexual y problemas de próstata por su gran riqueza en Zinc.

Regula el peso corporal tanto en obesidad como para la delgadez.

Es un alimento ideal para deportistas ya que aumenta la resistencia ante el esfuerzo físico.

El sabor del polen es un poco peculiar. No es dulce, pero mezclado en un vaso de leche caliente o bien en un zumo de naranja, potencia su peculiar sabor haciéndolo muy apetecible.

Hay gente que lo toma directamente, masticándolo hasta deshacerlo por completo. En casa, lo tomamos disuelto en un vaso de leche caliente, con una cucharadita de miel o melaza (la de trigo es riquísima.. ya hablaré de en otro post), o bien, disuelto en un zumo o batido de fruta, yogur, papilla, etc.. Hay muchas opciones!!

¿Y vosotros? ¿Conocíais las virtudes del polen?