Algunas veces, cuando se empieza una dieta para adelgazar, aparece un hambre o “vacío” en el estómago, difícil de saciar. ¿No os ha pasado alguna vez?

No quiero con ello incitaros a dejar de comer radicalmente, (no se trata de eso), pero si que es cierto que hay algunas veces en que una ayudita para “engañar” el estómago, puede ser un privilegio.

Para ello, hay algunos productos ricos en fibra, que tomados unas horas antes de las comidas, se hinchan en el tracto digestivo dando la sensación de saciedad que retrasa la aparición del hambre, evitando así «picotear» a deshoras.

Entre los más destacados, por sus virtudes nutritivas y saciantes, están las algas: al contener muchos mucílagos, que se hidratan al contacto con el agua, aumentan considerablemente de volumen y ayudan a producir sensación de saciedad. Algunas  algas recomendadas son el fucus, la espirulina, el Kemp y el agar-agar.

A parte de las algas, hay otras fibras solubles que favorecen la perdida de peso, ya que al absorber agua, forman una sustancia gelatinosa que en el estómago da sensación de saciedad. Además enlentecen la absorción de los hidratos de carbono con lo que la sensación de saciedad se prolonga y refuerza.

Las fibras solubles también contribuyen a la pérdida de peso al arrastrar parte de la grasa aportada con la dieta, con lo que las calorías que se absorben son inferiores.  Por otra parte, pueden ser muy útiles en el período de mantenimiento para evitar el efecto “rebote”.

Algunas de las más utilizadas y eficaces son: glucomanana, guar, chitosán, y algunas fibras de frutas como la pectina. Todas ellas deben tomarse con abundante líquido (es imprescindible beber mucha agua) y alternar su uso durante el período de la dieta para equilibrar la flora intestinal que la usa como alimento.

¿Y vosotros? ¿Cómo saciáis el hambre? ¿Tenéis la necesidad de picotear algo dulce entre horas? ¿O no tenéis este problema?

Besos desde mi blog!!!

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