Captura de pantalla 2013-05-04 a la(s) 09.12.50No siempre tener algo de estrés es malo. Alguna vez he hablado sobre ello. Hay dos tipos de estrés: el estrés negativo (distrés) y el estrés positivo (euestrés).

Para que me entendáis mejor: el “distrés” o estrés negativo (lo que comunmente llamamos estrés) corresponde a la respuesta desadaptativa, negativa o insana ante estímulos estresores. Es una tensión excesiva que puede llevar a la ruptura del equilibrio.

En cambio el “euestrés”, es estrés positivo es una reacción positiva ante un estímulo necesario para lograr un objetivo, lo que llamamos tensión normal. Es la tensión necesaria para el aprendizaje, la madurez y el desarrollo de la persona.

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Teniendo en cuenta esta diferencia, entre estrés positivo y negativo, podemos decir que la forma en que nos alimentamos incide en el desarrollo del distrés y el euestrés.

Hay alimentos que potencian o influyen negativamente en nuestras emociones, potenciando el estrés negativo o distrés. Para que os hagáis un ejemplo sobre ello (auqnue no tiene porque ser siempre así), por ejemplo, algunos alimentos fritos, enlatados, comida rápida, aperitivos alcohólicos y gaseosas no tienen valor nutritivo y son un exponente potencial para incrementar el distrés. Si analizamos algunos de ellos veremos que:

– Alcohol: Desgraciadamente, se suele recurrir a él como modo de superar los problemas. Si su consumo supera ciertos límites intensifica el distrés.  (Moraleja: Beber no hace olvidar las penas, sino que las disfraza).

– Grasas: Los alimentos pre-cocidos y de rápida elaboración que se consumen de manera rápida contienen altos niveles de grasas saturadas e hidrogenadas, sal, conservantes y otros aditivos. (Beneficios para la salud: pocos, muy pocos).

– Alimentos ricos en azúcar: Cuando ante un estresor se activa en la persona el mecanismo de lucha o huida, las hormonas vierten al flujo sanguíneo altas cantidades de azúcar para adicionar energía. Esta secreción hace que el organismo exija un reemplazo de la provisión ante lo que se consumió. La persona ingiere alimentos dulces aumentando su nivel de azúcar en sangre y energía, los que aumentan bruscamente y también pueden descender bruscamente, haciendo que el cuerpo pida nuevamente más azúcar, produciendo una sensación de irritabilidad y agotamiento. (Moraleja: Evitar los azúcares simples, cuánto más lejos, mejor).

El Doctor Roberto Pe, director de la RED SANAR (www.redsanar.org), nos recuerda los alimentos que ayudan a prevenir el estrés negativo (distrés): 

–       Carbohidratos de absorción lenta (cereales, arroz, pastas, pan, patatas, etc): Estos dieta55proporcionan energía de combustión lenta al cuerpo, lo que resulta beneficioso para el metabolismo.

–       Frutas y verduras: Contienen importantes vitaminas y minerales, necesarios para el refuerzo del sistema inmunitario que se debilita en situaciones distresantes.

–       Infusiones: La manzanilla, melisa, la verbena, la tila, flor de lima o de naranja, tienen un efecto sedante y ayudan a reducir la ansiedad.

–       Comidas ricas en triptófano: lácteos, huevos, pescado, carnes rojas, cereales integrales, nueces, almendras, plátano y lechuga.

De la misma manera que debemos elegir alimentos saludables, es importante tener una rutina alimentaria sana. Ahí van algunos consejos que os ayudarán a ello:

–       Consumir alimentos variados y una dieta equilibrada y moderada durante toda la semana. Hacer por día 5 ó 6 comidas, dos de las cuales pueden ser más breves. (merienda y snack a media mañana. También podéis tomar un vaso de leche con una galleta antes de acostaros para ayudar a inducir el sueño).

–       Tomar un desayuno consistente (Recordad la siguiente cita: Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo)

–       No ayunar ni saltear comidas (5 tomas diarias es lo recomendado)

barri–       Intentar que no pasen tres horas antes de volver a comer, y no hacerlo antes de una hora y media después de comer.

–       Beber abundante agua (2 o 3 litros por día)

–       Reducir el consumo de azúcares refinados, golosinas, alcohol y grasas.

–       Comer despacio, masticar bien. Apoyar los cubiertos en la mesa luego de cada bocado, conversar con el resto de los comensales y dejar las prisas aparcadas fuera de la mesa.

¿Y vosotros? ¿Soléis tener “crisis de estrés negativo”? ¿Vuestra alimentación está en sintonía con la sugerida en este post?

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